PROPUESTAS DE MATRIMONIO QUE FALLARON MÍSERA Y TRISTEMENTE

El amor… esa cosa que se siente bien rico pero da mucho miedo. El infierno está en los otros y cuando crees que tienes el monopolio de las pasiones y acciones del otro, pum, el destino y la fuerza vital del otro te escupen en la cara… o te dan una cachetada… o te golpean con un ukelele… Se entiende la idea.

No sabemos exactamente cuál es el contexto detrás de todas estas propuestas de matrimonio, pero algo sí tenemos claro… fallaron mísera y tristemente.

Acompáñenos a ver estas tristes historias…

“¿Te quieres cazar conm…?” *madres*

A juzgar por el tremendo cachetadón y las consecuentes lágrimas de hombre… parece que dijo que no.

 

Cuando mínimo tienes una mascota que te consuele

No precisamente la mascota que quisieras… pero por lo menos no caminó solo. En cambio, no queremos ni imaginarnos qué tan largo se sintió el recorrido que ella recorrió para salir de esa bochornosa situación.

 

Una canción de amor desafinada

En serio señores, por qué insisten en los lugares públicos, en no cerciorares si tu violinista está afinado… en serio señores, ¿qué necesidad? Palomita para el buen samaritano que aparentemente le quería invitar unas papas al hombre bateado, tache para todos los demás ridículos que se pusieron a aplaudir gratuitamente.

 

¡Culero!

Buena idea: proponer matrimonio en un momento especial.

Mala idea: hacerlo en un concierto de Julion Álvarez para no solo ser rechazado, sino ser abucheado al cántico de “Culero” porque interrumpiste la música.

Pidió matrimonio en el palenque de Julion Álvarez y le dijeron que ¡No!Detalles: http://pachucabrilla.com/le-dice-que-no-en-palenque-de-julion/

Posted by Pachuca Brilla on Sunday, October 22, 2017

Y el más terrible, el más incómodo, el pero de todos…

¿Conocen el significado de la palabra incómodo?, ¿el de la palabra dolor? No sabemos qué es peor: el nervio en la voz de él, cuando el tren y su rola lo interrumpió, la sonrisa forzada y la cara de “te quiero matar” de ella o el drástico súbito y –en un sentido muy sádico– glorioso final: