ESTA MADRE PARECE FELIZ DE LLEVAR A SU HIJO A LA ESCUELA. PERO MIRA DE CERCA Y NO LO CREERÁS PARA NADA

Una madre llevaba a su hija a la escuela mientras pensaba en la gran cantidad de cosas que tenía que hacer, tales como pasar por el supermercado, limpiar la casa, hacer la comida y ya estaba harta de todas esas ocupaciones.

No veía un día en que su hija fuera mayor y pudiera ir sola a la escuela, para de esa manera ella pasar unos días en el spa o irse de vacaciones.

Otra madre también pasaba por una situación similar. Su hijo no paraba de llorar y por las noches no la dejaba dormir. Ella solo quería que todo eso pasara rápido.

Si tú eres una madre que pasa por eso o teme pasarlo, te recomendamos que leas la siguiente carta que les ha abierto los ojos a muchas madres.

 

Por última vez.

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Desde el primer momento en que abrazas a tu bebé, nunca serás la misma persona.

Puede que anheles ser quizás la persona que antes eras.

Cuando tenías libertad y más tiempo.

Y nada por lo que preocuparte.

Ahora conocerás el cansancio como nunca antes lo has hecho.

Encadenaras días que son exactamente iguales. Llenos de eruptitos, llantos y cambios de pañales.

Quejidos, peleas, siestas o faltas de siestas.

Puede parecer un ciclo sin fin.

Pero no olvides que…

Hay una última vez para todo.

Llegará ese día que cuando le des de comer a tu hijo va a ser la última.

Se dormirá sobre ti luego de un largo día.

Y va a ser la última vez que abraces a tu niño mientras este duerme.

Un día lo cargaras y otro lo dejaras en el suelo a que camine. Entonces nunca más lo volverás a cargar.

Les frotaras el pelo en la bañera una noche.

Y después ellos mismos querrán bañarse.

Te agarraran de la mano para cruzar la carretera.

Y de pronto ellos nunca más te lo pedirán.

Se deslizará a tu habitación para buscar mimos. Y de pronto nunca más te despertara para eso.

Una tarde cantaras para él haciendo gestos, mientras que otros nunca más lo harás.

Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio. Y al día siguiente te pedirán que ya nunca lo acompañes.

Les leerás un cuento en la cama y limpiaras una última cara sucia.

Correrán hacia ti con los brazos en alto una última vez.

Hasta que ya no haya más de esas cosas.

Cuando eso pase te llevará un tiempo asimilarlo y lo extrañaras, querrás que eso pase de nuevo.

Así que mientras vivas esos momentos, recuerda que solo hay un pequeño número de ellos, y que cuando todo acabe, te morirás por revivir uno de esos instantes.

Cuando estés cansada y te desesperes, lee esta hermosa carta. Se sabe que ser madre, es difícil, pero claramente es una experiencia única llena de momentos que atesorar.

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